Una mañana cualquiera

Una mañana para olvidar.

Una mañana que no ha sido diferente a las demás.

Una mañana de hastío.

Una mañana que me ha servido para saber

que hago lo que no quiero y pensarlo,

me cansa y me deja sin fuerzas,

con la mente creando lugares y vidas en las que embarcarme.

Cualquier lugar menos esta mañana.

 

Y ahora necesito escribir mis lágrimas secas,

llorar palabras de lamento y tristeza,

desatando los dolores

y liberando gota a gota la inercia

de una vida contando monedas,

calculando cuándo, cómo y dónde,

buscando respiro en la verde belleza.

Sueños que mienten en mi cabeza

Ilusa

Perdida

Deambulante

Pájaros que resuenan.

Y es que aun sigo en piedra

No alcanzo al manantial que me reblandezca

No toqué fondo

Así que toca tirarme de cabeza

a los brazos del abismo

y gritar con fuerza

Que yo no quiero,

Que yo no sigo,

Que yo no soy ésta.

 

Y entonces,

¿quién busca

quién ama,

quién versa?

¿Quién corre, salta y juega?

¿Quién es la que siempre está?

¿Quién es la que, en la oscuridad, observa?

¿Quién es la que sabe que esta letanía de letras

me abraza y consuela?

 

3 comentarios en “Una mañana cualquiera

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