Seguir

Salí a correr sin sentido, sin rumbo, sin objetivo
Salí a correr sin una meta, casi sin saber el motivo
Salí y seguí corriendo sin saber por qué ni por dónde
Seguí cuando empecé a notar que los pensamientos se iban quedando atrás
Seguí cuando mis piernas me empezaron a gritar
Seguí, sin parar, aun cuando noté molestias y vi obstáculos
Seguí, sin dar marcha atrás, ante la incertidumbre, el miedo, la oscuridad
Seguí hasta que la encontré a ella, mirándome, iluminándome
Seguí hasta que sólo sentía mi respiración y agoté las baterías
Seguí, oyendo sólo el ruido de mis zapatillas
Seguí, hasta que conté 13
Y, entonces, llegué, paré y me di cuenta
Una sonrisa en mi cara
Y, entonces, me di cuenta

Sólo siguiendo adelante, descubriré la razón de seguir

¡Para!

Rara. Acelerada.  Perdida. Deambulaba.

Con la sensación de mucho que hacer y sin recordar el qué.

Con las ganas de parar, relajarme y desconectar la mente, las pantallas y las redes.

Ambición. Ansia. Seguidores. Ventas.  Comentarios y estrellas de Amazon. Reseñas. Visibilidad, compartir. “Me gusta”.  Más.

¿Cuánto más quiero?

¿Dónde está el freno?

Escribir.

¿Cuándo escribo? ¿Cuándo vuelvo a ser yo? ¿Cuándo respiro? ¿Cuándo camino sin ir a ningún lugar? ¿Cuándo me bajo del tren de alta velocidad? ¿Cuándo cruzo la meta? ¿Cuándo llego al final?

Busco el momento y el lugar. Silencio. Miro al cielo.

Absorbida por un mundo virtual.  Sopla viento y las nubes encapotan mi techo.

No.

Respiro.  Escucho más allá de la música, más allá del ruido y, a lo lejos, oigo.

Me lanzo, ya sin pensar.

Y, entonces, siento la melodía fluyendo desde mis entrañas hasta brotarme nuevos versos. Gota a gota de entre los dedos. Acariciándome. Diciéndome: ya estás aquí, ya has llegado. No te preocupes, ya has vuelto.

Mi cuerpo se relaja.  Sonrío y veo azul el cielo, como si fuera nuevo.

Infección vital

Me contagio de momentos, espíritus y sentimientos

que se van cruzando por la senda

haciéndome tropezar, caer o embobar.

Para ponerme de nuevo en pie

busco a tientas,

cerrando mis ojos por no ver los monstruos

que en el pensar acechan,

que hasta morder pueden

cuando, con ellos, al escondite juegas.

Me contagio de momentos, espíritus y sentimientos

cuando mi corazón resuena entre risas, abrazos y destinos

inseguros, intestables y otros perdidos

y entre tanto, encuentro bellas

las miradas que recuerdan el olvido,

las palabras que acallan

al torbellino que quiere romper lo que encuentra en el camino

y las decisiones que se saben perdedoras en la razón

pues escogen, en el azar, a los náufragos del río.

Me contagio de momentos, espíritus y sentimientos

pues, a ratos, canto, bailo y vuelo,

caigo, muerdo y pienso,

corro, nado… y creo

que no puedo, que no llego, que me muero.

Luego lloro, y sí puedo, llego y vivo sientiendo

por cada poro del cuerpo,

el físico y el etéreo,

Y sigo;

creo e invento,

busco a manos abiertas,

leo en el miedo con luz creadora

letras que escribo, letras que vivo,

letras que cuentan

que me contagio de momentos, espíritus y sentimientos;

letras que muestran

que soy una y cientos,

única e igual,

polvo del firmamento.

 

 

Extenuación cardíaca

Exhausta

con los músculos inmóviles

y la mente incapaz de discurrir

¿necesito comer, beber, dormir?

Oigo voces aclamando un resultado deportivo

con el mismo oído

anoche, las voces cantaban versos de injusticia

¿forman parte del mismo mundo? Quién lo diría.

He llorado una frustración

he satisfecho una pasión

y después olvido.

Elimino todo a mi alrededor

¿qué me queda?

¿qué soy yo?

Felicidad

Libertad

Amor

¿Cómo dar ese calor?

¿Cómo repartir consuelo entre las voces?

¿Cómo despertar la compasión entre las almas?

¿Cómo transmitir el silencio?

¿Cómo ser paz en guerra?

¿Cómo ser amor en la desconexión?

Veo odio, rabia e impotencia

veo dolor

veo ansias, expectativas y fervor

veo dolor

veo prisa, consumismo y pereza

veo dolor

veo desesperanza y desesperación

veo dolor.

Y también veo amor en las cosas pequeñas

veo el verde y descanso

veo el ancho azul y me calmo

veo estrellas, ellas saben que ya todo pasó

veo detrás de todas las miradas, palabras y gestos un corazón.

Corazones perdidos, corazones dormidos, corazones dolidos, corazones sin latido

corazones cosidos, corazones cansados, corazones entregados y corazones vivos.

Aquí el mío

ablando con unas gotas de piano

hablando con versos inventados

vibrando con besos deslenguados

amando.

Aquí el mío

buscando resquicios ocultos y maltrechos

por llegar a todos los ventrículos deshechos

enfermos y desahuciados

con la luz del que fue una vez, también, desamparado.

Aquí el mío

sonríe al miedo, al dolor y al esperpento

acuna al desangrado violento

y sueña con volar y contagiar sus pulsaciones

a ti y a los demás,

a viejos y nuevos.

Sonríe corazón,

vive, siente, sueña, besa, creete y crea

Ama lo feo, lo malo en ti y en el de al lado

lo diminuto, lo insignificante y lo poco valorado

lo barato, lo fácil y lo que parece complicado.

Ama corazón como respuesta,

rompe las cadenas, torpezas y maldades

con tu verdadera fuerza,

sonriendo,

hasta quedarte exhausta

con los músculos inmóviles

y la mente incapaz de discurrir

simplemente, amando.

Una mañana cualquiera

Una mañana para olvidar.

Una mañana que no ha sido diferente a las demás.

Una mañana de hastío.

Una mañana que me ha servido para saber

que hago lo que no quiero y pensarlo,

me cansa y me deja sin fuerzas,

con la mente creando lugares y vidas en las que embarcarme.

Cualquier lugar menos esta mañana.

 

Y ahora necesito escribir mis lágrimas secas,

llorar palabras de lamento y tristeza,

desatando los dolores

y liberando gota a gota la inercia

de una vida contando monedas,

calculando cuándo, cómo y dónde,

buscando respiro en la verde belleza.

Sueños que mienten en mi cabeza

Ilusa

Perdida

Deambulante

Pájaros que resuenan.

Y es que aun sigo en piedra

No alcanzo al manantial que me reblandezca

No toqué fondo

Así que toca tirarme de cabeza

a los brazos del abismo

y gritar con fuerza

Que yo no quiero,

Que yo no sigo,

Que yo no soy ésta.

 

Y entonces,

¿quién busca

quién ama,

quién versa?

¿Quién corre, salta y juega?

¿Quién es la que siempre está?

¿Quién es la que, en la oscuridad, observa?

¿Quién es la que sabe que esta letanía de letras

me abraza y consuela?

 

El momento

Todo llega y todo pasa

Pasa el dolor

y el ánimo descafeinado

Pasa el amor

y el desenfreno apasionado

Pasa el frío

el calor

Queridos, buscados, odiados

Pasa un sólo día

y un largo marzo

Paso yo

andando con garbo

Paso otra vez

tropiezo y caigo

Pasa la vida

viviendo o no

pasa de largo

Llego hoy aquí

paso el momento

y de nuevo ha llegado.

Camino de pasos ¿a dónde llegas?

“Yo soy el andar, el vivir, el amar

no tengo fin ni meta

y con sólo pasar

mi ser se llena.”

Cuerda locura o locura cuerda

Hay palabras y frases

retumbando por mi cabeza

discordantes, disonantes

me apabullan, me asombran.

No sé si es delirio febril o más bien certero

¿Qué es la realidad?

¿Qué es la verdad?

Mi juicio perdido en el encierro.

Desconfio de la vista, del oído

y de los besos

¿Y la existencia?

¿existe o es también un sueño?

¿Y si los locos me parecen cuerdos?

 

En el límite de la cordura me encontré una vez

¿he vuelto o jamás me alejé?

Me gustan los locos

los leo

los entiendo y no entiendo

y, no entendiendo, sigo leyendo

buscando por si alguno se pareciera a mí.

Y si lo encuentro, ¿enloqueceré?

¿o enloquezco al buscar delirios y tormentos?

 

Una sombra planea en mi cielo

Yo la miro con recelo

Y, mientras miro, sé

cerca o lejos

la veo, la observo

no está aquí

sólo habita en el dolor, la soledad y el miedo.

 

¡Vuelve niña al cuerpo!

Corre, danza y grita en verso

Ama con la manos

Y sentir el silencio.

Si es cordura o locura, no lo acierto

Más, ¿para qué querría yo saberlo?

si mi camino es el mismo

sea prosa o verso.

 

Levántate y mata

Levántate y anda

Levántate y mata

Levanta

La mirada

Eleva la cara

Agrede con tus ojos

Con el dolor

Con la rabia silenciada

No huyas

No corras

No te escondas

No te vuelvas ausencia en la vida

No te conviertas en inmigrante de tu casa

Tú eres la que ama

Tú eres la que vale

Tú eres la dueña de la libertad sesgada

Ocupa tu lugar

Recupera tu alma

Rompe su corazón

Que no es corazón

Es una vida insana

Es alguien que no merece tu palabra

Tu candor

Tu cuerpo

Ni tu andar agachada

Aguantando golpes

Embestidas y desprecio

Él no ama

Él sólo escupe

Violencia

Y palabras

 

Levántate y anda

Levántate y mata

Levanta

Grita

Recupera la voz

Siente la fuerza que duerme callada

Y mata

Mata la mujer que no eres

Mata la mujer violada

Mata la mujer que se calló la boca

Mata la mujer maltratada

Y, al fin, renace

Renace de tus cenizas

Toma las riendas

Y vive

Vive los sueños de mientras morías

Vive y danza

Con el amor de tu alma liberada.

Miedo sin miedo

Miedo sin miedo.

Ganas y respeto, que me hace mirar con recelo.

Excitación.

Quiero creer, lanzarme y también, no perderme en el apego,

no perderme en los sueños,

no perderme en la ilusión de ver lo que no veo.

Lydia y el enamoramiento.

Es el pasar de pensar e imaginar, a un beso.

Y de un beso pasar al puro deseo.

Miedo a saber que ahora sí pero, ¿y luego?

Y mientras, la beso. Y paso fugaz de aquí al cielo,

recorriendo su cuerpo, el mío y ensordeciendo.

Sin miedo. Sin pensamiento. Entonces sí.

Siento.

Hablo, canto, bailo y hasta volar puedo.

Y ¿cómo he llegado hasta este momento?

Si soy la misma que no era, que no estaba, que no vivía

Un largo instante de resurreción, de viaje a ningún lugar

y desemboco en un teatro, en la obra que jamás pude creer ni crear

en una vida que me sonríe

sin esperar que pague, diga ni haga

una vida que me aplaude y me abraza

pues la miro a los ojos, la respiro y siento

con y sin miedo

y sigo

simplemente nadando y escribiendo.