La luz que me guía

Un día te levantas y lo sabes.  Sabes que no estás bien, que necesitas ayuda y que no puedes continuar tal y como estás.  Lo sabes pero no lo quieres ver.  No quieres mirarte al espejo para no verlo.  No quieres pararte ni a respirar para no saberlo.  Pero llega ese día en que piensas que has tocado fondo, no puedes aguantarlo más y que tiene que haber algo que te alivie la explosión contenida en el pecho.   Entonces, te levantas y deambulas buscando algo, una poción mágica que se lo lleve todo y te permita seguir.  Pero no lo encuentras porque no existe.  No existe cura ni remedio milagroso.  No existe ese algo pero sí existe alguien.  Hay alguien que no conoces que vibra en tu dirección y que conecta con tu mirada al cruzarse en tu camino.  Tus pasos retoman el control del resto del cuerpo y, como si tuviese un campo magnético, te llevan ante esa persona sin darte cuenta.   Ahí, ante ella, tus ojos se encuentras con los suyos y pierdes de vista el mundo que existe a su alrededor.  El mundo exterior se desvanece y empieza a brotar, a rebosar de manera desbocada y sin control lo que guardas en secreto, lo que te oprime el pecho, lo que te mata por dentro.  Ella escucha.  Sólo escucha y mira a tus ojos, a tus manos y a tu ser.  Y, como un ser mágico, se infiltra en ti a través del pequeño agujero que has abierto en tu búnker, tu coraza.   Porque es así, has hecho lo más difícil e impensable, has abierto una rendija sin darte cuenta para que ella entre.  Una vez dentro, se expande, rompiéndote y apoderándose de tu interior.  En ese momento, te das cuenta de que ha entrado para quedarse.   Ella ha sentido tu llamada y ha hecho lo que le has pedido sin pedir, lo que necesitabas sin saberlo.  Y te muestra tu libertad para ser lo que ya eres y que desconoces.  Te descubre mostrando a tus propios ojos esa persona que eres y que ni siquiera habías visto.   Te la presenta y te enseña a conocerla y amarla por ser quien es, por ser YO.

Ella es luz.  La luz que me guía.

Gracias por ser quien eres, por aparecer en mi camino y guiarme en mi despertar.  Gracias luz que me guiaste a encontrar la llave del búnker.