NADA

Toda la tarde sin hacer nada o mejor dicho (peor aún), metida en las redes sociales, concretamente, mirando Facebook.

Todo empezó al querer mostrar las fotos de ayer. Todo empezó con el ego. Querer mostrar lo guay que soy, las cosas que hago para que la gente dé su aprobación, dé a me gusta y haga comentarios que hinchen mi ego.

Una vez allí, empecé a mirar, pasar de una a otra publicación, como absorbida, leyendo frases sueltas y viendo pasar fotos de gente que a penas conozco y cosas que poco importan en mi vida real. Sin darme cuenta, llevaba horas en algo que no existe, llevaba horas sin “existir”, llevaba horas en la absoluta sin estar aquí presente, sin estar en el momento. Llevaba horas absorta en un mundo irreal.

Podría haber estado escribiendo, leyendo, escuchando música, durmiendo o, simplemente, podría haber estado sin hacer nada en el momento presente. No he hecho nada de eso. Simplemente, he dejado de ser consciente del ahora y del yo, he dejado de vivir el presente, he dejado de vivir.

Ahora me siento sin ganas de hacer nada y, aún sabiendo lo anterior, quiero volver a mirar y perderme. ¿Por qué? Las redes enganchan (como cualquier otra adicción) porque nos engañan, nos tapan los ojos de la conciencia, nos hacen dejar de pensar, nos alejan de los problemas, nos desconectan de nuestra vida, nos evitan todo esfuerzo de hacer y nos permiten no ser.

¿Qué quiero evitar? ¿Qué no quiero sentir o pensar? ¿Qué no quiero hacer?

¿Para qué? ¿A quién evito? ¿A quién no siento o no dejo pensar? ¿A quién no dejo hacer? ¿De qué me sirve?

Si no tengo nada qué hacer, ¿quién soy? Si no quiero hacer nada, ¿quién soy? Si no hago nada ¿Quién soy?

¿No soy nada?

Pero ¿qué o quién hay en la nada? ¿Qué o quién hay en el silencio? ¿Qué o quién hay en el vacío?

Y si esa nada está vacía y no hay nada ¿Qué o quién se da cuenta de que hay vacío, de que hay silencio, de que no hay nada?

Y, si hay algo/alguien que se da cuenta, es que sí hay algo/alguien que está en la nada y, por tanto, es la nada (puesto que sólo está eso ya que en la nada, no hay nada más).

Y, por tanto, esa nada no es nada, sino que es ese algo o alguien. Y si eso que se da cuenta soy yo, mi consciente; en la nada, en el silencio, en el vacío, estoy yo. Si estoy yo, yo soy ese vacío, que no está vacío sino que yo lo lleno con mi consciencia. Y cuanta más consciencia, más lleno está el vacío, el silencio y más lleno la nada.

Para qué, entonces, evitar la nada, si es donde estoy yo, mi consciente, mi ser más autentico, puro y esencial (ya que no necesita otra cosa, ni cuerpo, ni mente, ni emoción, sólo nada y consciente).

¿Qué hacer, entonces? Buscar la nada, el silencio y el vacío porque es donde YO me encuentro.